Por: Equipo Registros del Misterio | Mayo 2026
Faltan pocos días. El 31 de mayo de 2026, más de 41 millones de colombianos serán llamados a las urnas para elegir al sucesor de Gustavo Petro. Pero mientras los analistas políticos miran encuestas y los estrategas ajustan campañas, otro tipo de observadores ya escribieron su veredicto hace meses. Algunos lo escribieron hace décadas. Y las coincidencias entre lo que vieron son demasiado precisas para ignorarlas.
Las elecciones presidenciales en Colombia 2026 han ocupado un lugar central en el imaginario nacional desde finales de 2025. Carta de La Torre, figura femenina, Saturno sobre la Casa de Nariño, “salida del pueblo”, “fin de ciclo”: el lenguaje esotérico se ha mezclado con el político hasta volverse indistinguible. Y mientras los medios tradicionales evitan el tema por temor al ridículo, las búsquedas en Google se disparan. La pregunta que millones se hacen es la misma: ¿quién será el próximo presidente de Colombia? Y más inquietante aún: ¿alguien ya lo vio?
Este artículo reúne lo que la prensa seria documenta sobre la contienda, lo que los videntes vienen anunciando desde 2025, las coincidencias simbólicas que rodean la fecha del 31 de mayo, y los enigmas que merecen una segunda mirada antes de que llegue el día del voto.
La fecha que tiene a Colombia en suspenso: el 31 de mayo de 2026
Antes de entrar en las visiones, conviene recordar el terreno material. Las elecciones presidenciales de Colombia de 2026 se realizarán el 31 de mayo. En caso de no haber mayoría absoluta, la segunda vuelta se disputará el 21 de junio. La Registraduría Nacional sorteó las fórmulas presidenciales en la tarjeta electoral y la jornada está siendo observada por la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, invitada formalmente por las autoridades colombianas.
El proceso ha estado atravesado por hechos que parecen sacados de las propias profecías. El magnicidio del precandidato Miguel Uribe Turbay el 11 de agosto de 2025. La declinación sorpresiva de Clara López el 6 de abril de 2026. La salida de Juan Fernando Cristo, Daniel Palacios, Carlos Felipe Córdoba y Armitage. Y, de fondo, los persistentes rumores sobre la salud del presidente Petro, que algunos videntes señalaron desde finales del año pasado.
Ninguna campaña presidencial colombiana del último cuarto de siglo había exhibido tantas salidas de candidatos en tan poco tiempo. Lo que en lenguaje político se llama “depuración de la baraja”, en lenguaje esotérico tiene otro nombre: limpieza del tablero antes de la jugada definitiva. Y para los observadores del misterio, una limpieza tan brusca rara vez es casualidad.
A días de la jornada, el aire que se respira en el país es de tensión contenida. Hay algo más que política en lo que está por venir el 31 de mayo. Hay un cierre de ciclo. Y los ciclos, cuando se cierran, suelen hacerlo con estruendo.
Los tres nombres que vibran sobre la Casa de Nariño
Tres figuras se han consolidado como los nombres centrales de esta contienda. Las encuestas, los analistas y los videntes coinciden en algo poco frecuente: los tres tienen opciones reales. Y cada uno encarna una energía distinta sobre el simbolismo de la Casa de Nariño.
Iván Cepeda Castro (Pacto Histórico). Senador desde 2014, hijo del inmolado líder de izquierda Manuel Cepeda, defensor de derechos humanos y participante recurrente en mesas de negociación de paz. El 26 de octubre de 2025 fue elegido como candidato único del Pacto Histórico con más de un millón y medio de votos. Encabeza la intención de voto en la mayoría de mediciones publicadas en los últimos meses, incluyendo la encuesta Invamer de abril de 2026, donde aparece como el aspirante con mayor ventaja. En lectura simbólica, Cepeda representa la continuidad disruptiva: el progresismo que sigue, pero con una identidad propia que no es la de Petro.
Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria). Abogado penalista de alto perfil, figura pública desde hace décadas, ha capitalizado el descontento del electorado de derecha con un estilo combativo que algunos comentaristas comparan con el de Donald Trump. En las mediciones recientes oscila entre el 21 y el 27 por ciento, disputando palmo a palmo el segundo lugar. En lectura simbólica, encarna la ruptura desde afuera del sistema: el voto de quien quiere derribar el orden vigente sin pasar por las élites tradicionales.
Paloma Valencia (Gran Consulta por Colombia). Senadora del Centro Democrático, abogada y comunicadora, ganó la consulta interpartidista del 8 de marzo de 2026 y se convirtió en la candidata unificada de la derecha tradicional renovada. Su capacidad de penetración en el electorado femenino y en regiones donde el uribismo conserva fuerza la hacen, según varias encuestas, la rival más competitiva en una eventual segunda vuelta. En lectura simbólica, Paloma representa el regreso ordenado de la élite: el cambio sin sobresaltos, la mujer que viene a poner casa.
Hay otros nombres que no conviene descartar: Sergio Fajardo, con su discurso de centro que ha tenido dificultades para despegar pero que conserva un núcleo duro de votantes; figuras de Gente en Movimiento; aspirantes independientes que podrían sumar el voto del descontento total. Pero los tres nombres que vibran con más fuerza sobre la Casa de Nariño son los tres mencionados arriba. Sobre esos tres se concentran las profecías. Y entre esos tres, según los videntes, está la respuesta.

Lo que las encuestas dicen y lo que las encuestas ocultan
A días de la jornada, las mediciones de las principales encuestadoras del país coinciden en líneas gruesas y discrepan en detalles. La encuesta Invamer de abril de 2026 ubica a Iván Cepeda en el 44,3 por ciento, una cifra que lo posiciona como favorito absoluto en primera vuelta pero que no le alcanzaría para evitar segunda. La encuesta Guarumo y EcoAnalítica muestra una distancia menor: Cepeda con 37,1 por ciento, De la Espriella en 27,5 y Paloma Valencia en 21,7. La distancia entre los segundo y tercer lugar es lo que más se mueve de medición en medición.
Lo interesante es lo que las encuestas no capturan. Ningún sondeo serio puede medir el voto oculto, el voto vergonzante, el voto que se decide en la cabina, el voto de quien dice una cosa al encuestador y vota otra. En las elecciones colombianas recientes, ese margen entre lo medido y lo real ha sido de al menos cuatro puntos en cada contienda.
Tampoco las encuestas pueden medir eventos imprevistos. Una revelación de último minuto, un episodio de violencia, una declaración filtrada, un cambio en la salud de un actor central: cualquier cosa puede mover la aguja en los días finales. Y los observadores del misterio insisten en que precisamente esos eventos finales son los que las profecías llevan meses anunciando.
Hay otra capa que las encuestas no miden: el peso del simbolismo. En 2022, ningún sondeo previó la fuerza con que el “viejito de TikTok” Rodolfo Hernández iba a llegar a segunda vuelta. Lo que se movió en esa elección no fue una variable política convencional; fue una corriente subterránea de descontento que se canalizó por canales no medibles. En 2026, la pregunta es cuál es la corriente subterránea que está corriendo bajo la superficie. Y los videntes ofrecen una respuesta.
Mhoni Vidente y la profecía de la mujer que viene del pueblo
La astróloga cubana Mhoni Vidente es probablemente la voz más influyente del esoterismo latinoamericano contemporáneo. Sus predicciones sobre Colombia para 2026 han evolucionado a lo largo de los meses, pero hay un núcleo que se mantiene firme.
En julio de 2025, durante una intervención en el podcast de El Heraldo de México, Mhoni Vidente afirmó que la próxima presidencia de Colombia sería ejercida por una mujer “salida completamente del pueblo”, unificada en varios partidos y “liderada por toda la fuerza de la Virgen María”. La frase circuló con fuerza en redes sociales. Para quienes seguían la coyuntura colombiana, sonaba imposible: en ese momento ninguna mujer aparecía como favorita en las encuestas. Petro acababa de completar tres años de mandato y el oficialismo no tenía heredera clara. La derecha estaba dispersa.
Pero el panorama cambió. En las consultas interpartidistas del 8 de marzo de 2026, Paloma Valencia obtuvo la votación más alta y se convirtió en la candidata de la Gran Consulta por Colombia. Las encuestas posteriores la posicionaron como la opción opositora más competitiva. Y entonces Mhoni precisó su visión.
En marzo de 2026 declaró: “Definitivamente en Colombia se ve una mujer y un hombre con tendencias de izquierda y derecha. Será reñido totalmente y la diferencia será de medio punto o un punto”. Posteriormente, en otra emisión, fue más allá: la “derecha” ganaría, y el nombre que se perfilaba con más fuerza sería el de Paloma Valencia.
“Visualizo que en Colombia viene ganando la derecha, pero con un margen muy pequeño sobre la izquierda. La tendencia de Donald Trump sigue cautivando a América Latina.”
Mhoni Vidente, marzo de 2026
Ahora bien, conviene matizar. La misma astróloga ha sostenido en distintos momentos que el resultado podría definirse por apenas medio punto, lo que implica que cualquier vibración de último minuto (revelaciones, atentados, fracturas internas) alteraría el desenlace. La hipótesis no es determinista; es probabilística, y la propia vidente lo reconoce al hablar de “fuerzas que aún se están moviendo”.
Otros videntes latinoamericanos han hecho lecturas similares. Reinaldo Dos Santos, conocido como “el profeta de las Américas”, anticipó en diciembre de 2025 un “cambio de mando en Colombia con sello femenino”. Anny Matti, astróloga colombiana de gran seguimiento en redes, habló en febrero de 2026 de “una sorpresa en la última semana de mayo”. Cada vidente lo formula con palabras distintas. Pero las palabras apuntan al mismo lugar.
La Carta de La Torre: el símbolo que aparece una y otra vez
Desde mediados de 2025, una carta del tarot ha aparecido de forma recurrente en las lecturas que distintos videntes han hecho sobre Colombia: La Torre. Una hipótesis ampliamente discutida en círculos esotéricos sostiene que esta carta no anuncia muerte, sino la caída brusca de estructuras consideradas inamovibles, revelaciones que rompen pactos de silencio y un cambio de orden que no admite gradualidad.
La Torre es el arcano número XVI del tarot de Marsella. Su iconografía muestra una torre alcanzada por un rayo desde lo alto, mientras dos figuras humanas caen al vacío. En toda lectura política seria, La Torre indica que el orden anterior no transita hacia el nuevo: se derrumba. Lo que estaba arriba cae. Lo que estaba abajo sale a la luz.
En diciembre de 2025, este portal documentó cómo videntes latinoamericanos coincidían en esa misma carta para describir el cierre del ciclo Petro. La profecía de la Mujer y el Fin de Ciclo ya planteaba lo que hoy parece estarse desplegando: traiciones desde la mesa propia, revelaciones inesperadas y una transición marcada por giros bruscos.
Lo notable es la cronología. Cuando se hicieron esas lecturas, Iván Cepeda no era aún el candidato del Pacto Histórico. Abelardo de la Espriella apenas comenzaba a perfilarse. Paloma Valencia no había ganado la Gran Consulta por Colombia. Y, sin embargo, los videntes ya hablaban de “tres figuras”, de “ruptura del bloque oficialista” y de “reorganización del poder antes del voto”.

La pregunta que merece formularse: si La Torre vuelve a aparecer en cada lectura sobre las elecciones Colombia 2026, ¿qué torre exactamente está por caer? ¿La del oficialismo, si pierde el Pacto Histórico? ¿La de la derecha tradicional, si De la Espriella desplaza a Paloma Valencia? ¿La del establecimiento entero, si emerge una figura inesperada en los últimos días? Las tres lecturas son compatibles con la carta. Y las tres dejan al país en un punto de inflexión.
Coincidencias inexplicables: los símbolos, los números y las fechas
Hay algo que los lectores de patrones simbólicos detectaron desde hace meses, y que conviene tener presente antes del 31 de mayo:
La fecha en sí. 31 de mayo de 2026. Suma numerológica: 3 más 1 más 5 más 2 más 0 más 2 más 6 igual a 19. El arcano XIX del tarot es El Sol: claridad, revelación, salida de las sombras. Pero también el fin de un ciclo nocturno. La numerología popular sostiene que las fechas reducidas al 19 marcan días de “verdades que se imponen”.
El día de la semana. El 31 de mayo de 2026 cae en domingo, día regido por el Sol en la tradición astrológica clásica. Es también el último día del quinto mes, un cierre dentro del cierre.
El número de fórmulas presidenciales. Catorce fórmulas presidenciales se sortearon originalmente en la tarjeta electoral según la Registraduría. Catorce: el mismo número que el Arcano de la Templanza, símbolo de equilibrio que se rompe.
Los planetas. La astrología mundana, rama dedicada al estudio de eventos colectivos, había marcado esta jornada como crítica desde hacía más de dos años. Saturno cruza un grado simbólicamente cargado para la carta natal de Colombia como nación (20 de julio de 1810). La cuadratura entre Júpiter y Urano forma una configuración que se repite con poca frecuencia y que en los casos documentados anteriores coincidió con cambios de régimen y elecciones disputadas.
Las bajas de candidatos. El patrón de salidas sucesivas de la contienda (Clara López el 6 de abril, Juan Fernando Cristo el 13 de marzo, Daniel Palacios y Carlos Felipe Córdoba el mismo día, Armitage el 12 de marzo) forma una secuencia que los observadores esotéricos leyeron como “depuración forzada de la baraja”. Ninguna elección colombiana del último cuarto de siglo había exhibido tantas salidas concentradas en tan poco tiempo.
El magnicidio. El asesinato del precandidato Miguel Uribe Turbay el 11 de agosto de 2025 marcó el inicio simbólico de una campaña teñida de violencia. En las cartas que se leyeron a finales de 2024, varios cartomantes habían advertido sobre “sangre antes del voto”. La frase se desestimó en su momento como genérica. Hoy se relee con otros ojos.
¿Coincidencias? ¿Diseño? Lo cierto es que la confluencia de estos elementos simbólicos sobre una misma fecha es lo que en el lenguaje de Carl Gustav Jung se llamaría una sincronicidad: una alineación de significados que no admite explicación causal pero que tampoco puede ser desechada como azar puro.
Lo que los astros marcan para el 31 de mayo
Los astrólogos mundanos habían señalado el 31 de mayo de 2026 como una jornada especial mucho antes de que estuviera fijada como fecha electoral. Para entender por qué, conviene recordar la carta natal de Colombia como Estado independiente.
Colombia, como república, tiene varias cartas astrológicas según el evento que se considere fundacional. La más usada por los astrólogos mundanos es la del 20 de julio de 1810, con el Sol en el grado 27 de Cáncer. Los tránsitos del 31 de mayo de 2026 afectan directamente ese Sol natal: Saturno transita por la oposición a ese punto sensible, lo que en astrología tradicional indica “estructuras puestas a prueba”, “responsabilidad asumida con dificultad” y “fin de un ciclo de poder”.
Plutón, planeta de las grandes transformaciones, se encuentra en Acuario, signo asociado a las revoluciones sociales y a los cambios de paradigma colectivo. El tránsito plutoniano por Acuario, que comenzó en 2024 y se extiende hasta 2044, es leído por la astrología mundial como una era de reordenamiento profundo del poder global. Y Colombia, en su carta natal, recibe ese tránsito de forma especialmente intensa entre 2025 y 2027.
La luna del 31 de mayo. La fase lunar de esa jornada se encuentra en fase de cuarto creciente avanzado, lo que en la tradición esotérica marca un día de decisiones que se cristalizan. No es luna llena, lo que en algunas lecturas sería más auspicioso para grandes definiciones. Pero la cuarta creciente avanzada tiene su propio simbolismo: la fuerza acumulada que se descarga.
Mercurio, planeta de la comunicación y los acuerdos, no se encuentra retrógrado durante la jornada, lo que astrológicamente favorece que los conteos y las comunicaciones oficiales fluyan sin obstáculos mayores. Esto reduce, en teoría, las probabilidades de un escenario tipo “fraude electoral generalizado”, aunque no las elimina.
Los astrólogos consultados por este portal coinciden en una lectura general: el 31 de mayo de 2026 es una fecha de revelación más que de equilibrio. Algo sale a la luz. Y eso, según los astros, no se podrá deshacer.
Parravicini y la psicografía del despertar andino
Más allá de las videncias contemporáneas, hay quienes han documentado profecías mucho más antiguas que parecen apuntar hacia un giro político en la región andina. Una línea de investigación recurrente vincula a Benjamín Solari Parravicini, el conocido como “Nostradamus argentino”, con visiones que afectarían a Colombia.
Parravicini, fallecido en 1974, dejó cientos de psicografías que abordan eventos políticos, sociales y tecnológicos. Sus aciertos documentados incluyen el ataque a las Torres Gemelas (dibujado en 1939), el ascenso de Fidel Castro, la caída del Muro de Berlín y diversas crisis geopolíticas. Sus interpretadores sostienen que varias de sus visiones describen “una nación andina de lenguas mezcladas que despertará al final del ciclo de los gobiernos rojos del sur”.
Una hipótesis que circula con fuerza en círculos esotéricos plantea que esta visión correspondería a Colombia en el cierre del gobierno Petro. La interpretación sostiene que el “despertar” no se da por la izquierda ni por la derecha tradicional, sino por una figura que rompe los moldes habituales del establecimiento. Quienes defienden esta lectura señalan que cualquiera de los tres punteros encajaría parcialmente: Cepeda como continuidad disruptiva, De la Espriella como ruptura desde fuera del sistema, Valencia como el regreso ordenado de una élite renovada.
Como ya documentó este portal en 2026: ¿El Año del “Faro del Sur”?, Parravicini y Nostradamus, en una lectura cruzada, coinciden en señalar este momento como un punto de inflexión hemisférico para Colombia.
Es importante mantener la prudencia interpretativa. Las psicografías de Parravicini son simbólicas y no nombran países explícitamente en muchos casos. Sin embargo, su capacidad documentada para anticipar tendencias geopolíticas justifica su mención en cualquier análisis serio del momento sudamericano actual.
Las fuerzas no visibles detrás del proceso electoral
Hay un ángulo que casi ningún medio aborda: el papel de las llamadas “fuerzas no visibles” sobre los procesos electorales. En distintas entrevistas con investigadores que se mueven en circuitos alternativos como Project Camelot, se ha sostenido durante años que los procesos electorales en países considerados estratégicos por su geografía o sus recursos suelen estar atravesados por intervenciones que no aparecen en los reportes oficiales.
Colombia, por su posición geográfica, su acceso a dos océanos, sus reservas de agua dulce, su biodiversidad y su ubicación frente a Venezuela, ha sido descrita por algunos investigadores como un “punto de inflexión hemisférico”. La hipótesis sostiene que las elecciones de 2026 no son solo una contienda interna: son un nodo de decisión geopolítica donde convergen intereses estadounidenses, chinos, brasileños y, según algunas líneas de investigación más heterodoxas, no humanos.
Esta última afirmación merece atención cuidadosa. Investigadores que sostienen la hipótesis de presencia no humana han señalado durante décadas que ciertos enclaves andinos serían puntos de monitoreo prolongado. La esfera metálica de Buga, los avistamientos recurrentes sobre los Llanos Orientales, los reportes de luminosidades anómalas sobre la Sierra Nevada de Santa Marta y el reciente episodio del Aeropuerto El Dorado en abril de 2026 forman, según algunos, un mapa más amplio. La pregunta que pocos se atreven a formular: ¿pueden estos elementos influir, aunque sea indirectamente, en procesos políticos terrestres?
No hay forma de probarlo. Pero tampoco hay forma de descartarlo de plano sin caer en el dogmatismo que esta investigación rechaza. Lo que sí está documentado es que cada elección colombiana del último cuarto de siglo ha estado precedida por avistamientos OVNI inusuales, fenómenos meteorológicos atípicos y movimientos militares que pocas veces se explican públicamente. La de 2026 no ha sido la excepción.
Cinco enigmas que conviene observar antes de votar
Sintetizando las distintas líneas de investigación esotérica disponibles, emergen cinco enigmas que conviene tener presentes en los días que faltan para el 31 de mayo:
- El enigma de la mujer del pueblo. ¿Por qué tantos videntes, sin coordinarse, han coincidido durante meses en la imagen de una “mujer salida del pueblo, liderada por la Virgen María”? Si esa visión apunta a Paloma Valencia, ¿qué pasará con la voluntad popular en los últimos días? Si no apunta a ella, ¿quién es esa mujer?
- El enigma de las revelaciones pendientes. La carta de La Torre, presente en casi todas las lecturas, anuncia revelaciones de último minuto. ¿Qué documentos, audios o testimonios podrían emerger entre el 28 y el 31 de mayo? Los círculos esotéricos sostienen que las grandes revelaciones políticas siempre llegan en luna creciente avanzada, y eso es precisamente lo que tendremos esa semana.
- El enigma de la salud presidencial. Desde finales de 2025, distintos videntes coinciden en señalar un período crítico para la vitalidad de Gustavo Petro. La astrología médica, basada en su carta natal de Aries, advierte sobre un tránsito de Saturno que generaría desgaste físico significativo. Las cancelaciones de eventos, las apariciones más espaciadas y la agenda internacional reducida forman un patrón. ¿Estamos cerca de una sucesión institucional inesperada?
- El enigma de las fuerzas externas. Estados Unidos, China, Brasil y Venezuela tienen intereses muy concretos en el resultado de estas elecciones. Las maniobras diplomáticas de los últimos meses, los movimientos de inversión extranjera, los pronunciamientos de cancillerías de cinco potencias sobre Colombia. ¿Estamos ante una elección verdaderamente interna o ante un proceso donde la voluntad colombiana es solo una variable?
- El enigma del silencio editorial. Ningún gran medio colombiano ha hecho una cobertura sistemática de las profecías sobre estas elecciones. Aparecen menciones aisladas en secciones de entretenimiento, pero ningún diario ha tomado en serio la convergencia de visiones. La razón oficial es comprensible. Pero hay otra lectura posible: las profecías, al apuntar a desenlaces específicos, resultan incómodas para los actores que tienen intereses en mantener cierta narrativa hasta el día del voto.
Cada uno de estos enigmas merece su propio análisis. Cada uno podría definir, en los días finales, lo que las encuestas no terminan de captar.
Preguntas frecuentes sobre las elecciones Colombia 2026
¿Cuándo son las elecciones presidenciales en Colombia 2026? La primera vuelta presidencial será el domingo 31 de mayo de 2026. Si ningún candidato obtiene más del 50 por ciento de los votos válidos, la segunda vuelta se realizará el domingo 21 de junio de 2026.
¿Cuándo asume el nuevo presidente de Colombia? La posesión presidencial está prevista para el 7 de agosto de 2026, fecha tradicional en la historia republicana colombiana.
¿Quiénes son los principales candidatos presidenciales en Colombia 2026? Las encuestas previas a la primera vuelta sitúan en los tres primeros lugares a Iván Cepeda (Pacto Histórico), Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) y Paloma Valencia (Gran Consulta por Colombia). También figuran en la contienda Sergio Fajardo y otros aspirantes de menor proyección en los sondeos.
¿Qué dicen las profecías sobre las elecciones de Colombia 2026? Las profecías de Mhoni Vidente, Reinaldo Dos Santos y otros videntes latinoamericanos coinciden en señalar una contienda reñida con diferencia mínima, una posible figura femenina con peso decisivo y revelaciones de último minuto. La carta de La Torre del tarot aparece de forma recurrente en las lecturas.
¿Quién va ganando las elecciones en Colombia 2026 según las encuestas? Las encuestas publicadas en abril y mayo de 2026 (Invamer, Guarumo y EcoAnalítica, Atlas Intel) coinciden en ubicar a Iván Cepeda como el candidato con mayor intención de voto en primera vuelta, seguido por Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia en disputa cerrada por el segundo lugar.
¿Hay observación electoral internacional en Colombia 2026? Sí. La Unión Europea desplegó una Misión de Observación Electoral por invitación oficial de las autoridades colombianas, además de la presencia de la OEA y otros organismos internacionales.
¿Cuántos colombianos pueden votar el 31 de mayo de 2026? Más de 41 millones de colombianos están habilitados para sufragar según el censo electoral de la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Nota del editor
Este artículo explora hipótesis esotéricas, predicciones astrológicas y líneas de investigación alternativas que circulan en el imaginario colombiano. No constituye un pronóstico electoral ni una opinión editorial sobre los candidatos. Las profecías se presentan como objeto de análisis simbólico, no como afirmaciones verificadas. Los datos políticos y electorales se basan en fuentes oficiales y públicas. Registros del Misterio no respalda candidatos ni partidos políticos.
