Portada de revista con el titular El expediente Grusch

David Grusch en Joe Rogan: bases submarinas y reptiles

Hay una escena que resume el episodio. Joe Rogan pregunta cómo eran los cuerpos. David Grusch, exoficial de inteligencia de la Fuerza Aérea, se queda un segundo en silencio y responde: “Muy hermosos”.

La conversación se publicó el 30 de septiembre de 2026, dura dos horas y media y supera el millón y medio de visualizaciones. En ella, Grusch describe cuerpos humanoides de piel blanco azulado, criaturas reptiles de siete pies, una base submarina del tamaño de varias manzanas y una guerra entre inteligencias no humanas que, según él, está documentada. También acusa a funcionarios del gobierno de financiar programas secretos con tráfico de menores y afirma que dos personas consideraron matarlo.

Es el material más citado de la ufología en años. Y también el más fácil de malinterpretar: entre el clip de quince segundos y la transcripción completa hay una distancia enorme, y en esa distancia se pierden los matices que hacen que la historia sea, a la vez, más interesante y menos sólida.

Esto es lo que Grusch dijo, lo que no dijo, lo que se puede comprobar y lo que habría que exigirle antes de creerle.

David Grusch durante su testimonio ante el Congreso en 2023
David Grusch durante su testimonio ante el subcomité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el 26 de julio de 2023. Foto: dominio público.

David Grusch en Joe Rogan: lo que contó

El episodio se puede resumir en seis afirmaciones. Una: vio un vídeo de una recuperación reciente con cuerpos humanoides. Dos: colegas suyos vieron reptiles vivos tras un accidente. Tres: existen registros de conflicto entre especies. Cuatro: hay una instalación submarina enorme, de la que entra y sale material. Cinco: dentro de la agencia que investigaba todo esto había una red criminal que se financiaba, entre otras cosas, con tráfico de menores. Seis: la revelación está cerca, y él cree que ocurrirá antes de que Trump deje el poder.

Las cuatro primeras son afirmaciones sobre el fenómeno. La quinta es una acusación de delito grave contra funcionarios concretos. La sexta es una predicción, y las predicciones se pueden comprobar con el tiempo.

Todo lo demás —las anécdotas, los nombres, las referencias al cine y a los textos védicos— sirve para construir un relato. Y el relato, hay que decirlo, es coherente. Eso no lo hace cierto, pero sí explica por qué tanta gente lo escucha hasta el final.

Quién es Grusch y por qué importa

David Grusch no apareció en un foro. Fue oficial de la Fuerza Aérea, trabajó en el National Reconnaissance Office y en la National Geospatial-Intelligence Agency, y en 2023 se convirtió en la cara pública de las denuncias sobre programas de recuperación de objetos no identificados. Testificó ante el Congreso, presentó una denuncia ante el inspector general de la comunidad de inteligencia y sostuvo, bajo juramento, que Estados Unidos ha recuperado material de origen no humano.

Eso le dio algo que casi ningún ufólogo tiene: credenciales verificables y un expediente oficial. También le dio enemigos. En 2024 se apartó de la vida pública, y en 2025 aceptó un puesto como asesor del congresista Eric Burlison. Según contó en el podcast, dejó ese trabajo hacia el Día del Trabajo de 2026, después de un año y medio de reuniones clasificadas.

Su perfil explica por qué este episodio importa más que otros. No es un youtuber contando una historia: es un exfuncionario con acceso a programas compartimentados, hablando en un formato donde nadie le puede pedir un documento en directo.

Y ahí está el problema. El mismo formato que le da libertad para hablar es el que le permite no ser interrumpido.

Los cuerpos: “muy hermosos”, piel blanco azulado

Grusch sitúa el origen de todo en su trabajo para el grupo de trabajo sobre UAP. Allí, dice, accedió a material audiovisual de una recuperación. No describe la fecha ni el lugar: “no quiero revelar una operación concreta porque la acota”, explica en el minuto 59:20.

Lo que sí describe es lo que vio. Cuerpos en el suelo, en el lugar del accidente. “Muy hermosos”, dice. Piel “blanco azulado”, “como un albino pálido”. Pelo largo. Y una comparación que se volvió viral: el general Neil McCasland, según Grusch, le decía a Tom DeLonge que pensara en “los dioses griegos”.

El detalle importa porque rompe el imaginario habitual. No son grises pequeños ni insectos: son humanoides altos, de aspecto casi idealizado. Grusch insiste en que el parecido es “muy” humano y que eso plantea preguntas incómodas sobre qué significa exactamente “no humano”.

También dice que el vídeo es contemporáneo, no de los años cincuenta, y que lo guardó durante años antes de hablar. “Soy muy alérgico al engaño, sobre todo con la llegada de la IA generativa”, argumenta. Es una precaución razonable: hoy se puede fabricar un vídeo convincente con un ordenador doméstico, y él lo sabe.

Lo que no explica es cómo verificó el archivo. No dice quién se lo mostró, ni en qué sistema estaba, ni cómo descartó que fuera un montaje. Solo dice que lo confirmó “independientemente”.

Ilustración generada con IA de un hangar con una nave en media luna

Recreación generada con IA de la escena descrita por Grusch: una nave en forma de media luna en un hangar y dos camillas cubiertas. No es una imagen del caso. Ilustración: Gemini.

Los reptiles: gorilas escamosos de siete pies

La parte que más se ha compartido es la de los reptiles. Grusch la presenta con una advertencia: él no los ha visto en persona. “Nunca los he visto”, dice en el minuto 1:16:57. Lo que tiene son los testimonios de colegas que estuvieron en una recuperación y que, según él, los vieron vivos.

La descripción es concreta: “siete pies o más, con una piel escamosa, como un gorila, un gorila reptil”. Y añade que hay varios tipos: algunos más humanoides, otros más bestiales. Cuando Rogan le pregunta si eso es literal, responde que es lo que le han contado y que él no es experto en la taxonomía.

El propio Grusch reconoce lo que suena: “Sé que esto suena esquizofrénico, incluso viniendo de un exoficial de inteligencia”. Es una frase que repite varias veces en el episodio, y no es un adorno: es la única concesión que hace a la incredulidad del oyente.

La nave también tiene forma. Dice que era “tipo tic tac”, la misma silueta del famoso vídeo del Nimitz, y que quedó “encajada” en el suelo. No recuerda si la habían derribado. “No quiero hablar de más”, añade.

Ilustración generada con IA de una silueta reptiliana

Recreación generada con IA de la criatura descrita por los colegas de Grusch: un humanoide alto, escamoso y de aspecto simiesco. No es una imagen del caso. Ilustración: Gemini.

La guerra entre inteligencias

El relato de los reptiles no acaba en la descripción física. Rogan pregunta por qué esas naves se estrellan, y Grusch responde con una hipótesis que cambia el marco: “Parte de esto es NHI contra NHI”, es decir, inteligencias no humanas enfrentadas entre sí.

“Tenemos registros de que se han estado fastidiando unos a otros”, dice. Y cuando le preguntan si eso es guerra, matiza: “Hemos documentado lo que percibimos como guerra. A menos que sea otra cosa rara, parece conflicto, huele a conflicto”.

El dato que supuestamente sostiene la historia es un accidente: una nave estrellada con restos de reptiles y también de grises muertos. Es decir, una batalla con bajas de dos bandos. Grusch calcula que puede haber “al menos una docena o dos” de accidentes de este tipo, los que él llama “adversariales”.

No aporta documentos, ni fechas, ni ubicaciones. Cuando Rogan menciona las pruebas nucleares de gran altitud de los años sesenta y la posibilidad de que algunas naves cayeran por ellas, Grusch no lo confirma: dice que es una especulación que ha oído.

La conexión con los textos védicos —las guerras en el cielo del Mahabharata— la introduce Rogan, no Grusch. Y Grusch responde con una idea que sí es suya: que algunas civilizaciones antiguas pudieron ser “cultos cargo” de estos visitantes. Es una hipótesis, no un dato.

Vehículo de exploración submarina Kaiko7000

El ROV Kaikō7000 del JAMSTEC, uno de los vehículos que exploran el fondo marino. Foto: nattou, dominio público, vía Wikimedia Commons.

Los orbes: ¿plasma consciente?

Entre las hipótesis que Grusch maneja hay una que casi no ha trascendido y que, sin embargo, es la más extraña de todas. Cuando Rogan le pregunta qué son esas luces que aparecen en tantos vídeos, responde que podrían ser “plasmoides conscientes”: plasma que, de alguna forma, tiene conciencia.

La explicación que ofrece es especulativa y él lo admite: “Podría ser que estuvieras viendo el otro lado de un agujero de gusano y que otra inteligencia esté lanzando una especie de sonda plasmática a nuestra realidad”. Añade que hay artículos públicos sobre la posibilidad de vida basada en plasma y que él no tiene un doctorado en la materia.

La idea importa por lo que implica: no todo lo que se ve en el cielo sería una nave. Algunos fenómenos podrían ser proyecciones, sondas o manifestaciones de algo que no tiene cuerpo. Es una hipótesis que encaja con los testimonios de orbes que se dividen, se multiplican y desaparecen, pero también es la más difícil de comprobar de todo el programa.

La base submarina de varias manzanas

Hacia el final del episodio, Rogan pregunta por el origen de las naves y menciona el océano. Grusch baja la voz: “Tengo que ser cuidadoso porque esto entra en cosas submarinas sensibles de la Marina”.

Y entonces suelta la frase: “Claramente hay algún tipo de base de operaciones en ciertas ubicaciones. Es grande. No sé cuándo llegó allí”. Rogan repite “grande” y Grusch concreta: “Como varias manzanas de ciudad”.

Ilustración generada con IA de una estructura submarina

Recreación generada con IA de la base submarina descrita por Grusch. No es una imagen del caso. Ilustración: Gemini.

Cuando le piden más detalles, responde con una referencia de cine: “La gente que conozco de ese mundo siempre menciona El abismo, la película de Ed Harris. Es casi un docudrama”. Y añade: “Entra y sale stuff”. Es decir, la instalación no está abandonada: tiene tráfico.

Rogan pregunta si es un punto de paso, una base o un lugar de observación. Grusch responde que “entra y sale material” y que probablemente han hecho “un análisis de comportamiento” para deducir su función, pero que él no conoce la respuesta.

También menciona de pasada la anomalía del mar Báltico, aunque no la desarrolla: dice que hay “cosas interesantes” ahí y que prefiere que lo trate el gobierno con sus aliados.

Es la única referencia a una base que Grusch hace en todo el programa. Y es importante subrayarlo: submarina, no subterránea.

Lo que no dijo: las bases subterráneas

En los resúmenes en español se repite que Grusch habló de “bases subterráneas”. No es lo que ocurre en el episodio. El tramo sobre estructuras bajo tierra lo conduce Rogan, y no habla de bases militares: habla del laberinto de Hawara, en Egipto, documentado por Heródoto, y de los estudios con radar de penetración y tomografía por satélite que sugieren cavidades y un objeto metálico de unos cuarenta metros.

Grusch escucha y responde que ha visto “un vídeo sobre eso casualmente en internet”. No lo confirma ni lo respalda con fuentes propias. Lo único que añade es una opinión: no le sorprendería que algunas civilizaciones antiguas hubieran sido “cultos cargo” de estos visitantes.

La confusión es comprensible —el episodio es largo, salta de tema en tema y mezcla hallazgos arqueológicos con denuncias internas— pero cambia el valor de la afirmación. Una base submarina descrita por una fuente anónima es una cosa. Unas pirámides huecas confirmadas por Grusch sería otra, y no es lo que dijo.

De hecho, la parte de Egipto es la más floja del programa. Grusch no aporta nada propio: reacciona a lo que Rogan le enseña en pantalla.

El arranque oscuro: lingotes, menores y programas fantasma

El episodio no empieza con ovnis. Empieza con dinero.

Grusch cuenta que, siguiendo el rastro de los programas, se topó con “la tripa profunda del gobierno federal”: una red que obtenía fondos mediante “los actos criminales más indecibles” bajo la cobertura de programas de seguridad nacional. Para explicarlo, pone un ejemplo que dice haber conocido de cerca: el de un oficial de la CIA detenido con unos cuarenta millones de dólares en lingotes de oro y una colección de relojes de lujo, que había creado un programa de “continuidad del gobierno” falso, sin que nadie lo cuestionara.

El paralelismo que él mismo traza es Irán-Contra: operaciones encubiertas que se financian fuera del presupuesto y que, cuando se destapan, nadie sabe exactamente quién autorizó qué.

Cuando Rogan pregunta si se refiere a tráfico de menores, Grusch responde: “Sí. Funcionarios del gobierno. Es cierto. Es una puta mierda”. Dice que lo ha briefado en entornos clasificados y que colabora con el Departamento de Justicia.

Es la acusación más grave del programa y la que menos cobertura ha recibido, quizá porque no encaja en el relato de naves y reptiles. Si fuera cierta, sería un escándalo de otra dimensión. Si no lo es, es una acusación sin pruebas contra personas identificables.

“Quisieron matarme”

El tramo más tenso llega cuando Grusch describe una reunión en el Senado. Dice que estaba en una sala compartimentada con personal de inteligencia cuando alguien explicó que dos personas del gobierno habían considerado la posibilidad de matarlo. “Literalmente estaban pensando en matar a Dave”, relata. Un miembro senior del equipo salió, volvió con whiskey y varios empezaron a beber allí mismo, en el SCIF.

Según Grusch, la idea fue frenada por otras personas, y él sabe quiénes fueron. “Les debo gratitud”, dice. También menciona que, semanas antes, había recibido un mensaje para dejar claro que estaba siendo vigilado.

En ese contexto aparecen dos muertes. La primera, la de su amigo Matthew Sullivan, apodado “Quake”, compañero de la Fuerza Aérea y una de sus fuentes, fallecido de forma “misteriosa” hace unos dos años; la investigación sigue abierta. La segunda, la del general Neil McCasland, desaparecido de su casa de Albuquerque en febrero de 2026: dejó el teléfono, faltaba una de sus armas y había comprado material de camping el día anterior para un viaje con amigos.

Grusch especula con la coincidencia temporal —McCasland desapareció pocos días después de una orden de desclasificación sobre UAP— pero no afirma que haya relación. Y cuando Rogan menciona la lista de “científicos desaparecidos” que circula en redes, él la rebaja: dice que está “un poco inflada” y que solo esos dos casos le preocupan de verdad.

Podesta, DeLonge y la operación de 2016

Después está el capítulo político. Según Grusch, John Podesta autorizó antes de 2016 una operación de “aclimatación” para preparar a la opinión pública. La idea era usar a Tom DeLonge —el músico de Blink-182— como cara visible, con McCasland y el exdirectivo de Lockheed Robert Weiss como asesores.

“No fue porque McCasland o Weiss fueran fans de una estrella del rock”, dice. “Fue porque les dieron cobertura para usar a Tom como figura pública con conexión con la juventud”. El objetivo, según él, era “preparar el campo de batalla antes de 2016”, cuando Hillary Clinton había prometido desclasificar archivos si ganaba.

Podesta respondió a PARADIGM con una frase medida: “Probablemente no es así como caracterizaría nuestra interacción”. Reconoce la llamada, pero dice que se habló de desclasificar archivos del Pentágono y de reducir el estigma, no de aclimatar a nadie. “Siempre he sostenido que los estadounidenses pueden con la verdad y no necesitaban ser aclimatados”.

Hal Puthoff, cofundador de la empresa de DeLonge, añadió que cree que el músico conoció a McCasland y Weiss antes que a Podesta. Es un detalle menor, pero desmonta la idea de una cadena de mando ordenada.

El calendario: Trump y la promesa de revelación

Grusch cree que la revelación está cerca. Dice que Trump y su entorno están decididos a hacer anuncios sustanciales, y que él espera que parte del material salga antes de que el presidente deje el cargo. Rogan añade que Stephen Miller le comentó en un combate de la UFC que “va a salir más información”.

Es la parte más política y la más difícil de evaluar. Una predicción sobre el calendario no requiere pruebas: basta con esperar. Y si no ocurre, siempre queda la explicación de que “alguien lo bloqueó”.

Grusch también propone una amnistía para los funcionarios que participaron en los programas, al estilo de la Comisión de Verdad y Reconciliación sudafricana: inmunidad a cambio de testimonio, salvo para los delitos de la red criminal. Es una idea interesante, y también una forma de reconocer que mucha gente involucrada no es “el enemigo”.

Las sospechas sobre el testigo

Grusch no es inmune a las críticas, y en el episodio dedica un tramo a responder a las que más le duelen: las que dicen que está siendo utilizado. “Hay muchas teorías sobre mí, sobre que me están manejando. Es triste. Solo soy yo y mis amigos”, dice.

La sospecha tiene una base razonable. Un exfuncionario que aparece en podcasts, funda una empresa del sector y predice una revelación inminente puede ser un testigo honesto, un instrumento de una campaña o ambas cosas a la vez. Él insiste en que nadie le da instrucciones.

También circula una historia sobre un empleado que, mientras limpiaba un sistema clasificado en 2018, habría encontrado un briefing sobre el programa. Grusch dice que conoció a esa persona en 2024, después de dejar la comunidad de inteligencia, y que nunca vio el documento: “No puedo evaluar su contenido”.

Y está el conflicto de interés que casi nadie menciona: Grusch es cofundador y directivo de StarDustX Materials, una empresa del sector con inversión de riesgo. No invalida su testimonio, pero conviene tenerlo presente al leer sus predicciones sobre el futuro del tema.

Qué se puede verificar (y qué no)

Casi nada, y conviene decirlo sin rodeos. De las seis afirmaciones, cuatro dependen de testimonios que Grusch no identifica y de material audiovisual que no se ha publicado. La quinta está en manos del Departamento de Justicia, que no ha confirmado nada. La sexta es una predicción.

Lo verificable es el marco: que Grusch trabajó para Burlison, que testificó ante el Congreso en 2023, que su currículum es real y que el episodio existe con esas palabras y esas marcas de tiempo. Eso no valida el contenido, pero descarta la caricatura del desconocido que inventa una historia en un sótano.

También es verificable la respuesta de Podesta, que confirma la llamada de 2016 y discrepa del propósito. Y es verificable que McCasland está desaparecido y que la investigación sigue abierta.

Hay un elemento adicional que conviene mirar con lupa: Grusch es cofundador y directivo de StarDustX Materials, una empresa del sector con inversión de riesgo. No invalida su testimonio, pero es un conflicto de interés que él no menciona en el podcast y que cualquier lector debería tener en cuenta.

Lo que haría falta para cambiar la conversación es simple de enunciar y difícil de conseguir: un documento, una coordenada, un vídeo verificable o una fuente dispuesta a declarar con nombre y apellidos. Hasta entonces, todo lo demás es relato.

Cómo verlo en español

El episodio completo está en el canal oficial de PowerfulJRE. Se puede ver aquí mismo:

YouTube genera subtítulos automáticos en inglés y permite traducirlos: ajustes del reproductor, subtítulos, traducir automáticamente, español. La traducción es automática y falla con nombres propios y siglas, así que conviene contrastarla con la transcripción.

También está en Spotify y en Apple Podcasts. Los tramos clave, para ir directo: cuerpos en 58:38, reptiles en 1:16:57, guerra en 1:18:55, amenazas en 20:17 y base submarina en 2:19:05.

La pregunta que nadie formula

El debate se ha centrado en si Grusch miente. Es la pregunta menos útil, porque lleva años respondiéndose igual: no hay pruebas públicas, y él dice que las hay clasificadas.

La pregunta interesante es otra: ¿por qué un exoficial con credenciales reales elige contar esto en un podcast de tres horas y no en un expediente? La respuesta que él da es la protección de sus fuentes. La respuesta que sugiere el formato es menos noble: en un podcast no hay preguntas de seguimiento obligatorias, ni plazos, ni editores.

Y hay una tercera posibilidad, la más incómoda: que Grusch crea lo que dice. Eso no lo convierte en cierto, pero explica por qué su relato es coherente, insistente y difícil de descartar con una frase.

Mientras tanto, el episodio seguirá acumulando reproducciones. Y dentro de un año, cuando la revelación no haya llegado, alguien dirá que la bloquearon. Esa es la ventaja de las profecías abiertas: nunca se equivocan del todo.

Preguntas frecuentes

¿Grusch habló de bases subterráneas? No en este episodio. Habló de una base submarina. Lo subterráneo fue una conversación de Rogan sobre Egipto.

¿Dijo que hay una guerra con reptiles? Dijo que hay registros de “lo que percibimos como guerra” entre inteligencias no humanas y que en un accidente aparecieron restos de reptiles y de grises.

¿Él vio a los reptiles? No. Reconoce que no los ha visto en persona y que se basa en el testimonio de colegas.

¿Vio los cuerpos? Sí, según su versión: un vídeo de una recuperación con cuerpos humanoides. No lo ha publicado ni ha permitido verificarlo.

¿Hay alguna prueba pública? Ninguna. Ni vídeo, ni documentos, ni coordenadas.

¿Es cierto que quisieron matarlo? Es lo que él declara. No hay confirmación independiente ni expediente público.

¿Dónde se puede ver el episodio en español? En el vídeo incrustado arriba, con subtítulos automáticos traducidos desde los ajustes del reproductor.


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