Un streamer de Guadalajara está a punto de terminar su directo cuando empieza el zumbido de octubre. No es un pitido agudo ni una interferencia eléctrica: es un zumbido grave, constante, parecido al motor de un avión que nunca termina de pasar. Se queda unos segundos. Luego crece. El streamer se quita los auriculares, mira a la cámara y dice que no puede seguir.
El clip dura cuarenta segundos y ya lleva millones de reproducciones. Le siguen otros: una creadora de Madrid que interrumpe una partida, un músico de Quito que graba el ruido con el móvil pegado a la pared. Todos comparten el mismo patrón y el mismo nombre: el “zumbido de octubre”.
¿Es una anomalía acústica nueva? ¿Tiene relación con las tormentas solares de este año? ¿O es la versión digital de un fenómeno que lleva décadas documentado y que casi nadie sabe explicar?
El Hum: un misterio con expediente
El fenómeno tiene nombre científico y una historia larga. Se llama “the Hum” y se documentó por primera vez a gran escala en Taos, Nuevo México, a comienzos de los años noventa. Los vecinos describían un zumbido de baja frecuencia, constante, que solo algunos oían y que no aparecía en las grabaciones convencionales.
Desde entonces se han registrado casos en Bristol, Windsor, Kokomo, Auckland y decenas de ciudades más. En todos hay un patrón común: afecta a una minoría de la población, empeora de noche, se percibe dentro de las casas y desaparece cuando la persona sale de la zona.
Las explicaciones propuestas van desde el tráfico industrial y los sistemas de ventilación hasta la actividad sísmica de baja frecuencia, las líneas eléctricas y el tinnitus. Ninguna ha explicado todos los casos, y eso ha convertido al Hum en un tema recurrente para la investigación acústica y, por supuesto, para la especulación.
Qué se oye en los clips del zumbido de octubre
El primer problema al analizar estos videos es que no escuchamos el fenómeno: escuchamos la cadena de procesamiento. El micrófono del streamer, la interfaz de audio, el software de compresión, la transmisión y, finalmente, el altavoz del espectador. Cada eslabón modifica la señal.
Los micrófonos dinámicos usados en streaming suelen tener un filtro que reduce los graves para que la voz suene más clara. Si un ruido de baja frecuencia atraviesa ese filtro y aun así se escucha, tiene que ser intenso. Eso descarta muchas explicaciones domésticas y abre otras.
También importa el entorno. Un streamer que graba en un piso con obras al lado, con el aire acondicionado encendido o con un transformador pegado a la pared, captará ruidos que el espectador nunca relacionaría con la causa. La proximidad al micrófono hace el resto.
Tormentas solares: qué pueden y qué no pueden hacer
La hipótesis más repetida en redes es que las tormentas solares recientes están provocando el zumbido. Hay una parte cierta y una confusión importante.
Las tormentas geomagnéticas afectan al campo magnético terrestre y pueden inducir corrientes en infraestructuras largas, como oleoductos o líneas eléctricas. Esas corrientes pueden hacer vibrar transformadores, y un transformador vibrando produce, efectivamente, un zumbido grave. El fenómeno está documentado en latitudes altas durante eventos intensos.
Lo que no pueden hacer es generar un sonido audible en el aire a escala de una ciudad. La energía geomagnética no se acopla al aire de esa forma. Cuando se habla de “sonido de las auroras”, se trata de un fenómeno local y débil, registrado en condiciones muy concretas.
Así que la tormenta solar puede explicar un zumbido de transformador en una zona concreta. No explica que el zumbido de octubre suene igual en Ciudad de México, Madrid y Quito la misma semana.
Actividad sísmica e infrasonido
La segunda hipótesis habitual es la actividad sísmica. Los terremotos generan ondas de muy baja frecuencia, por debajo del umbral de audición humana, que pueden viajar miles de kilómetros. Ese infrasonido es real y se mide con instrumentos especializados.
El problema es doble. Primero, el oído humano no percibe esas frecuencias: para “oírlas” hacen falta niveles de presión sonora altísimos, capaces de vibrar el cuerpo. Segundo, los micrófonos de los streamers no captan infrasonido. Un micrófono de estudio responde a partir de veinte hercios; por debajo, la señal se pierde o se filtra.
Si el zumbido de octubre se escucha en el clip, está en el rango audible. Y si está en el rango audible, no es infrasonido sísmico: es otra cosa.
La explicación menos romántica: el edificio
Hay una fuente de zumbido grave que aparece en casi todos los edificios y que casi nadie identifica: los sistemas de ventilación y extracción. Un extractor desequilibrado, un motor con rodamientos gastados o una bomba de calor pueden producir una vibración constante que se transmite por la estructura y se amplifica en ciertas habitaciones.
Ese ruido tiene una característica que lo hace pasar por misterioso: no se localiza fácilmente. Se oye en toda la casa, parece venir de la pared y desaparece cuando uno sale al pasillo. La razón es que la vibración viaja por el hormigón, no por el aire.
También están las obras, otra explicación posible del zumbido de octubre. La perforación de un túnel o el uso de martillos hidráulicos produce un zumbido de baja frecuencia que puede durar días. Y las obras no avisan a los streamers.
Por qué los streamers son el detector perfecto
Un streamer es, sin quererlo, una estación de monitorización acústica. Tiene un micrófono siempre encendido, en una habitación tratada, con ganancia alta y un público acostumbrado a escuchar con auriculares.
Eso significa que detecta ruidos que en una casa normal pasarían desapercibidos. Y cuando lo detecta, lo comparte. La combinación de sensibilidad técnica y audiencia masiva explica por qué el zumbido de octubre parece nuevo: no es que haya más zumbidos, es que ahora hay micrófonos escuchando todo el tiempo.
A eso se suma la cultura del clip. Un momento de desconcierto dura segundos, se corta, se subtitula y se convierte en contenido. El contexto desaparece. Lo que queda es la reacción, que es lo que genera empatía y reproducciones.
Cómo se analiza un zumbido de verdad
Un análisis serio del zumbido de octubre empieza por el espectrograma: una representación de la energía del sonido por frecuencia y tiempo. Ahí se ve si el ruido es un tono puro, una banda ancha o una serie de armónicos. Un transformador produce un tono con armónicos regulares. Un ventilador produce ruido de banda ancha. Los motores con problemas producen picos que cambian con la velocidad.
Después se compara con el entorno. ¿Aparece también en grabaciones hechas en la calle? ¿Desaparece al apagar un aparato? ¿Cambia cuando se abre una ventana? Cada respuesta elimina hipótesis.
Y por último se busca la fuente física. En la mayoría de los casos documentados, el zumbido tiene un origen identificable a menos de cien metros: una industria, una obra, un sistema de refrigeración.
Los casos que siguen abiertos
El Hum de Taos es el más estudiado y, aun así, el más esquivo. En 1993, un equipo de la Universidad de Nuevo México intentó medir el fenómeno con instrumentos de baja frecuencia y no encontró una señal que explicara los testimonios. Los afectados seguían oyéndolo.
El de Windsor, en Ontario, sí tuvo una explicación parcial: se identificó una fuente industrial en la orilla estadounidense del río Detroit, y el ruido disminuyó cuando la planta cambió su operación. Pero no desapareció del todo.
El de Bristol, en Reino Unido, llevó a una investigación municipal que concluyó que había múltiples fuentes superpuestas: tráfico, industria y sistemas de ventilación. Ninguna explicaba por sí sola la experiencia de quienes lo describían.
Ese es el patrón: el Hum, pariente lejano del zumbido de octubre, no es un fenómeno único, sino una familia de fenómenos con síntomas parecidos. Y eso lo hace especialmente difícil de refutar. Siempre queda una fuente sin identificar.
El componente humano
Hay un factor que casi nunca se menciona en los videos: la percepción no es un micrófono. El oído humano tiene sensibilidad distinta según la frecuencia, la edad y el estado de ánimo. Y el cerebro filtra de forma activa: en un ambiente silencioso, sube la ganancia interna y empieza a detectar sonidos que en otro contexto pasaría por alto.
Eso explica por qué el zumbido de octubre se nota más de noche, cuando baja el ruido de fondo y la persona está sola. También explica por qué dos personas en la misma habitación pueden discrepar: una lo oye y la otra no.
A eso se suma la expectativa. Si alguien entra en una casa sabiendo que hay un zumbido misterioso, su umbral de atención baja y su umbral de duda también. Lo que antes era el frigorífico ahora es una anomalía.
El sesgo de octubre
La etiqueta “zumbido de octubre” hace algo muy eficaz: agrupa casos dispersos bajo un mismo nombre. Una vez que el nombre existe, cada nuevo video encaja en la categoría, aunque haya ocurrido en otro mes, en otro país y por otra causa.
Ese mecanismo se repite cada año con distintos fenómenos: en enero son los temblores, en verano los avistamientos, en octubre los ruidos. La estacionalidad no está en el mundo: está en la conversación.
Y como la conversación genera más videos, el fenómeno parece crecer. Es el mismo bucle que alimenta cualquier tendencia viral, aplicado a algo que ya existía antes de que hubiera internet.

La pregunta que nadie formula
El “zumbido de octubre” se ha contado como una anomalía global. Pero los casos conocidos no ocurren al mismo tiempo ni en la misma frecuencia. Ocurren en semanas distintas, en ciudades distintas y con causas distintas.
Lo que comparten no es el origen: es el relato. Un ruido extraño, una cámara encendida y una audiencia dispuesta a escuchar. En ese triángulo, cualquier vibración se convierte en misterio.
Y quizá eso sea lo más interesante del fenómeno: no el sonido, sino la facilidad con la que aprendimos a escuchar el mundo a través de un micrófono ajeno.
Otros fenómenos sonoros sin explicación en la sección de Misterios.
Lo que dicen las fuentes sobre el zumbido de octubre
Antes de seguir conviene separar dos cosas: los clips que circulan y lo que la prensa ha documentado. Aquí va lo que encontramos, con la honestidad de decir también lo que no apareció.
El zumbido de octubre en la prensa: lo que no encontramos
Buscamos cobertura periodística del zumbido de octubre tal como lo cuenta este artículo, con streamers de México, España y Ecuador cortando sus directos por un ruido grave. Hasta el 1 de noviembre de 2026 no localizamos ninguna nota de medios que lo recoja con ese nombre, ni los clips concretos en las búsquedas habituales. Eso no significa que los videos no existan: pueden circular en redes sin que ningún medio los haya recogido. Por eso el relato de arriba queda como lo que es, una descripción de lo que se comparte en redes, y no como un hecho confirmado por fuentes independientes.
Un parecido real con el zumbido de octubre: el Hum
Lo que sí está documentado es el fenómeno de fondo. Según Wikipedia, el Hum es un zumbido grave y persistente que oyen muchas personas, pero no todas, en una zona. Un estudio de comienzos de los años noventa en Taos (Nuevo México) halló que al menos el 2 % de la población lo oía, cada persona en una frecuencia distinta entre 32 y 80 Hz. El criterio de David Baguley, citado en esa entrada, es que alrededor de un tercio de los casos tiene una causa física y que en el resto la gente se fija demasiado en sonidos de fondo. La conclusión general es que el Hum no parece ser un único fenómeno y que no hay una explicación aceptada para la mayoría de los casos.
Esa misma entrada aporta una actualización sobre Windsor: desde finales de 2011 los vecinos reportaron el ruido y, según la fuente, se atribuyó probablemente a la acería de Zug Island. El zumbido cesó en abril de 2020, cuando se desactivaron los altos hornos.

Otro zumbido de octubre de 2026: la radio rusa UVB-76
Hay además un zumbido real que fue noticia este mismo octubre, aunque no tiene relación con Twitch. Según Canal 26, la señal militar rusa conocida como UVB-76 o “The Buzzer” emite desde la década de 1970 un zumbido monótono en 4625 kHz, que a veces se interrumpe para que una voz lea palabras y números en ruso. El 26 de octubre de 2026 se registraron dos mensajes, a las 12:36 y a las 14:21 hora de Moscú. Nadie ha publicado una interpretación verificada de esos mensajes. Algunas teorías de radioaficionados la vinculan con un sistema de represalia nuclear, pero el grupo Priyom, citado por el diario, las descarta.

Videos y audio sobre el zumbido de octubre y sus parientes
Dos videos sobre el Hum y la radio rusa, más la señal en directo para quien quiera escuchar el zumbido real.
Preguntas frecuentes
¿El zumbido de octubre es real? Los ruidos son reales. Lo que no está demostrado es que compartan un origen común o una causa desconocida.
¿Puede una tormenta solar producir un zumbido audible? Puede hacer vibrar transformadores en zonas concretas, pero no genera un sonido audible a escala continental.
¿Es infrasonido? Probablemente no. Los micrófonos de streaming no captan bien por debajo de veinte hercios, así que lo que se oye está en el rango audible.
¿Por qué solo lo notan los streamers? Porque tienen micrófonos sensibles, ganancia alta y una audiencia que escucha con atención.
¿Qué debería hacer alguien afectado? Registrar el ruido con la hora exacta, comprobar si desaparece al apagar aparatos y consultar con el ayuntamiento si hay obras o industrias cerca.
Fuentes consultadas sobre el zumbido de octubre
- Wikipedia: The Hum
- Canal 26: la misteriosa radio militar rusa UVB-76 y sus nuevos mensajes (28 de octubre de 2026)




