Osario de las catacumbas de París con huesos apilados

Rutas del miedo: el auge del turismo oscuro que los latinos están visitando en 2026

Según informes de plataformas de turismo de finales de octubre 2026, uno de cada cuatro viajeros que reserva tours de asesinos seriales o fantasmas en Europa proviene de países como Ecuador, Argentina, Chile y México. El “turismo oscuro” se ha convertido en una de las tendencias más fuertes del año.

¿Por qué los latinos están obsesionados con visitar los lugares más aterradores del mundo? ¿Y cuáles son las rutas paranormales que están arrasando en 2026?

El boom del turismo oscuro

El turismo oscuro, también conocido como “dark tourism”, no es nuevo. Pero en 2026, ha alcanzado niveles sin precedentes. Y los viajeros latinoamericanos están a la cabeza.

Las plataformas de turismo reportan que uno de cada cuatro viajeros que reserva tours de asesinos seriales (Jack el Destripador) o fantasmas (Catacumbas de París, Praga, Roma) proviene de países como Ecuador, Argentina, Chile y México.

¿Por qué? La respuesta es compleja. Pero parece estar relacionada con la fascinación por el misterio, el terror y la historia oscura que caracteriza a la cultura latinoamericana.

Las rutas más aterradoras del mundo

1. Los recorridos de Jack el Destripador en Londres

El barrio de Whitechapel, en Londres, es el escenario de los crímenes de Jack el Destripador. Los tours que recorren los lugares donde el asesino serial cometió sus crímenes en 1888 son los más populares entre los turistas latinoamericanos.

Los guías recrean los crímenes con detalles gráficos. Y los visitantes pagan por la experiencia de caminar por las mismas calles donde el Destripador acechaba a sus víctimas.

2. Las Catacumbas de París

Las Catacumbas de París son una red de túneles subterráneos que contienen los restos de más de 6 millones de personas. El tour es una de las experiencias más aterradoras del mundo.

Los visitantes caminan por pasillos oscuros rodeados de huesos y cráneos. Y la sensación de estar rodeado de muerte es abrumadora.

3. El Castillo de Praga

El Castillo de Praga es uno de los castillos más grandes del mundo. Y también es uno de los más embrujados. Los tours nocturnos del castillo incluyen historias de fantasmas, alquimistas y prisioneros torturados.

4. Las criptas de Roma

Las criptas de Roma, especialmente las de los capuchinos, son un destino popular para los amantes del terror. Los túneles subterráneos contienen miles de huesos humanos dispuestos en patrones decorativos.

5. La Isla de las Muñecas en Xochimilco

La Isla de las Muñecas, en los canales de Xochimilco, México, es uno de los destinos de turismo oscuro más populares de Latinoamérica. Las muñecas colgadas de los árboles, descoloridas y grotescas, atraen a miles de visitantes cada año.

¿Por qué los latinos están obsesionados con el terror?

La respuesta a esta pregunta es compleja. Pero parece estar relacionada con varios factores:

  • Cultura de leyendas y mitos: Latinoamérica tiene una rica tradición de leyendas y mitos que incluyen fantasmas, monstruos y fenómenos paranormales. Esta tradición hace que los latinos sean más receptivos a las experiencias de terror.
  • Historia de violencia: Muchos países latinoamericanos tienen historias de violencia, guerras y dictaduras. El terror y la muerte son parte de la memoria colectiva.
  • Fascinación por el misterio: Los latinos tienen una fascinación natural por el misterio y lo inexplicable. Y el turismo oscuro satisface esa fascinación.

Qué es el turismo oscuro (y qué no)

El término “dark tourism” se popularizó a finales de los noventa, cuando los investigadores John Lennon y Malcolm Foley lo usaron para describir los viajes a lugares asociados con la muerte, el desastre o el sufrimiento. No es una moda reciente: las peregrinaciones a campos de batalla, las visitas a catacumbas y los recorridos por cementerios existen desde hace siglos.

Lo que cambió es la escala y la lógica comercial. Hoy el turismo oscuro abarca desde un museo del Holocausto hasta un tour de asesinos seriales con actores disfrazados, y esa amplitud genera un problema de definición. No es lo mismo visitar Auschwitz para entender la historia que recorrer Whitechapel buscando emociones fuertes. Ambos son turismo, ambos miran la muerte, pero no significan lo mismo.

Los especialistas suelen distinguirlo del turismo de patrimonio y del turismo de duelo. El primero busca conocimiento; el segundo, honrar una pérdida. El turismo oscuro comercial, en cambio, convierte el dolor en producto. Y ahí empieza el debate.

Whitechapel: el negocio de un asesino sin nombre

Los tours de Jack el Destripador son el ejemplo más antiguo y más rentable del género. Cada noche, en el este de Londres, varios grupos caminan por las mismas calles donde en 1888 fueron asesinadas al menos cinco mujeres. Los guías narran los crímenes con detalle, señalan callejones y muestran fotografías de las víctimas.

El problema es que el protagonista del relato es el asesino. Las víctimas (Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Catherine Eddowes y Mary Jane Kelly) aparecen como escenario, no como personas. Eran mujeres pobres, muchas con problemas de alcohol y sin red de apoyo, y su vulnerabilidad fue precisamente lo que las hizo invisibles para la policía y para la prensa de la época.

En los últimos años han surgido tours alternativos que ponen el foco en ellas y en las condiciones sociales del barrio. Son una minoría, pero marcan una diferencia: no se puede contar la historia de un asesino sin contar la historia de quienes lo padecieron.

Pasillo del osario de las catacumbas de París, destino clásico del turismo oscuro
Pasillo del osario de las catacumbas de París, donde descansan los restos de unos seis millones de personas. Foto: Diego Delso, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Las catacumbas de París: seis millones de historias

Las catacumbas no nacieron como atracción turística. En el siglo XVIII, los cementerios de París estaban saturados y representaban un problema sanitario. Las autoridades decidieron trasladar los restos de varias necrópolis a las canteras abandonadas del sur de la ciudad. El osario se organizó entre 1786 y 1788, y con el tiempo se convirtió en un lugar visitable.

Hoy el recorrido tiene algo de museo involuntario. Los huesos están apilados en patrones decorativos, con inscripciones latinas y francesas que recuerdan la fugacidad de la vida. Es un espacio religioso, arquitectónico y macabro al mismo tiempo, y esa mezcla explica su popularidad.

La visita plantea una pregunta incómoda: ¿estamos ante un memorial o ante una atracción? La respuesta oficial insiste en el respeto, pero la experiencia real incluye selfies, flashes y grupos ruidosos. Millones de turistas al año pasan por túneles donde descansan los restos de personas que no eligieron terminar ahí.

Praga y Roma: huesos como decoración

El osario de Sedlec, cerca de Kutná Hora, es uno de los lugares más extraños de Europa. La leyenda dice que un monje trajo tierra del Gólgota y que el cementerio se volvió lugar de peregrinación; siglos después, un tallador creó guirnaldas, candelabros y escudos con los huesos de decenas de miles de personas. No es un monumento fúnebre: es una obra de arte hecha con restos humanos.

Osario de Sedlec, en Chequia, decorado con huesos humanos, destino de turismo oscuro
El osario de Sedlec, en Kutná Hora (Chequia). Foto: Jan Kameníček, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.

En Roma, la cripta de los capuchinos sigue una lógica distinta. Los frailes enterrados allí fueron exhumados y dispuestos en composiciones que recuerdan la vanidad del mundo. La inscripción que recibe al visitante lo dice sin rodeos: “Lo que ustedes son, nosotros fuimos; lo que nosotros somos, ustedes serán”.

Ambos lugares funcionan porque convierten la muerte en mensaje. Y ambos obligan a preguntarse dónde está el límite entre la reflexión y el espectáculo.

El dato del “uno de cada cuatro”: qué podemos verificar

La afirmación que abre este artículo, que uno de cada cuatro viajeros que reserva tours de asesinos seriales o fantasmas en Europa es latinoamericano, circula en notas de turismo, pero no viene acompañada de una fuente primaria. No hay un estudio público que la respalde con metodología conocida.

Eso no significa que sea falsa. Significa que hay que tratarla como una estimación de industria, no como un dato estadístico. Las plataformas de reservas no suelen publicar sus desgloses por nacionalidad, y menos en segmentos tan pequeños.

Lo que sí es verificable es el crecimiento del interés. Los tours en español en Londres, París y Praga se multiplicaron en la última década, y las búsquedas de “tour Jack el Destripador en español” o “catacumbas de París en español” muestran volúmenes consistentes. El fenómeno existe; su tamaño exacto, no se sabe.

Cómo visitar sin faltar al respeto

El turismo oscuro no es intrínsecamente inmoral, pero tiene reglas no escritas que conviene seguir:

  • No fotografiar restos humanos sin permiso. Muchos sitios lo prohíben por normativa, y en los que no lo prohíben, el respeto debería bastar.
  • Evitar el disfraz y el gore. Recrear una escena de violencia donde murió una persona real no es una experiencia inmersiva: es una falta de respeto.
  • Informarse antes. Saber quiénes fueron las víctimas, en qué contexto vivieron y por qué murieron cambia por completo la visita.
  • Consumir local. Elegir guías que trabajen con comunidades locales y que destinen parte de los ingresos a la conservación del sitio.
  • Aceptar que no todo es para publicar. Hay lugares que no necesitan una historia de Instagram.

La diferencia entre un viajero curioso y un turista de lo macabro no está en el destino, sino en la intención.

Los números que no tenemos del turismo oscuro

Vale la pena detenerse en una ausencia. A pesar del auge, no existe un registro global de turismo oscuro. Los países no lo contabilizan como categoría propia, las plataformas no publican desgloses y los estudios académicos suelen trabajar con muestras pequeñas.

Eso deja el terreno libre para las cifras redondas, que suenan a dato pero funcionan como eslogan. “Uno de cada cuatro”, “creció un 300%”, “es el segmento más rentable”: todas pueden ser orientativas, ninguna es verificable sin metodología.

La consecuencia práctica es que el fenómeno se conoce por sus síntomas (tours llenos, listas de espera, precios en alza) y no por sus números. Y en periodismo, eso obliga a decir lo que se sabe y a nombrar lo que se ignora.

La pregunta que nadie formula

¿Por qué nos obsesiona visitar los lugares más aterradores del mundo? ¿Qué buscamos en las catacumbas de París o en las calles de Whitechapel? ¿Buscamos miedo? ¿Buscamos emoción? ¿O buscamos una conexión con la muerte que nuestra sociedad moderna nos niega?

Lo único que sabemos con certeza es esto: el turismo oscuro está en auge. Y los latinos están a la cabeza.

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Lo que dicen las fuentes sobre el turismo oscuro

Las rutas y las cifras de arriba se apoyan en notas de turismo y en la experiencia de los viajeros. Al revisar las fuentes académicas y enciclopédicas, el cuadro se completa en dos puntos: de dónde viene el concepto y qué se sabe de verdad sobre los lugares.

De dónde viene el turismo oscuro

Según Wikipedia, el turismo oscuro (también llamado tanatoturismo, turismo negro o turismo del dolor) se volvió campo de estudio en 1996, cuando los profesores John Lennon y Malcolm Foley, de la Universidad Escocesa de Glasgow, usaron el término. La misma entrada recoge ejemplos muy distintos: campos de batalla como Culloden, sitios de desastres como Hiroshima o Chernóbil, campos de concentración como Auschwitz y atracciones levantadas para el turismo, como el London Dungeon.

Calle de Whitechapel en Londres, escenario de los tours de turismo oscuro de Jack el Destripador
Whitechapel, en el este de Londres, donde se ofrecen los tours de Jack el Destripador. Foto: Pierre André, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

También recoge las críticas. Según esa entrada, autores como Maximiliano Korstanje sostienen que la muerte se convierte en mercancía, y Rodanthi Tzanelli la interpreta como una herramienta que permite a antiguas potencias eludir su responsabilidad histórica. Es decir, el debate ético que planteas en el artículo no es una opinión suelta, sino una discusión abierta en la academia.

Las catacumbas de París y el turismo oscuro según las fuentes

Según la entrada de Wikipedia sobre las catacumbas, el uso de las antiguas canteras como osario lo estableció en 1786 el inspector de canteras Charles-Axel Guillaumot, porque los cementerios de la ciudad estaban saturados y el de los Santos Inocentes causaba enfermedades. El traslado duró unos quince meses, se hacía de noche en carretas y los restos siguieron llegando hasta la década de 1870. El osario alberga más de seis millones de esqueletos. Por eso la fecha de 1788 que aparece en tu texto marca un hito del traslado, pero no su final.

En cuanto a la visita, la misma entrada indica que el recorrido oficial cubre unos 800 metros de galerías revestidas de huesos, y que desde 1955 la visita sin escolta oficial a las galerías no habilitadas es ilegal y puede costar una multa de 60 euros. Así que conviene precisar tu respuesta sobre visitar sin guía: el recorrido oficial es autónomo, pero explorar por cuenta propia fuera de él no es legal.

La cifra de “uno de cada cuatro” en el turismo oscuro

Busqué esa estadística y no encontré una fuente primaria que la respalde. Los informes regionales de turismo que aparecen en la prensa hablan de un crecimiento de los viajes de latinoamericanos superior al 32 % en un año, según un informe de Civitatis citado por Periodista Digital, pero no desglosan el turismo oscuro. Por eso lo más honesto es dejarla como una estimación de industria, tal como ya señalas en tu sección sobre los números que no tenemos.

Un recorrido en video por el turismo oscuro de las catacumbas

Este reportaje muestra cómo es por dentro uno de los destinos más visitados del turismo oscuro.

Catacumbas de París: el osario subterráneo más grande del mundo. Video: BBC News Mundo, vía YouTube.

Preguntas frecuentes

¿El turismo oscuro es peligroso? No más que cualquier otro tipo de turismo, siempre que se respeten las normas de los sitios y se eviten las zonas no habilitadas.

¿Los tours de Jack el Destripador son históricos? Mezclan hechos documentados con leyendas y exageraciones. Los guías suelen distinguir poco entre ambos.

¿Se puede visitar las catacumbas sin guía? Sí, con entrada y recorrido autónomo, aunque los cupos son limitados y conviene reservar.

¿Por qué atrae tanto la muerte? Porque permite explorar el miedo en un entorno controlado y, en el fondo, recordarnos que estamos vivos.


Fuentes: Plataformas de turismo, medios internacionales. Cobertura periodística de octubre de 2026.

Nota: Este artículo es una investigación periodística basada en información pública disponible.

Fuentes consultadas sobre el turismo oscuro

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