Portada del informe D174 del Rancho Skinwalker: desierto de Utah de noche con una esfera de luz azul

Las desclasificaciones recientes del Rancho Skinwalker, parte 2: el informe de 60 páginas que el Pentágono no quiso que leyeras

La noche del 23 de octubre de 2026, el Departamento de Guerra de Estados Unidos soltó 28 documentos PDF en su portal WAR.GOV/UFO. La séptima entrega del programa PURSUE. Entre triángulos negros, informes de la Fuerza Aérea de los años 50 y expedientes administrativos sin avistamientos, se escondía un archivo de 60 páginas que había permanecido clasificado durante más de 16 años. El informe D174. El expediente del “Utah Ranch”. Y en sus páginas, por primera vez con sello oficial del Pentágono, aparecía el nombre que durante décadas fue un tabú en los círculos militares: Skinwalker Ranch. (Si no has leído la primera parte de esta investigación, te recomendamos hacerlo antes de continuar.)

Este no es solo un artículo sobre un documento desclasificado. Es una investigación sobre lo que ocurre cuando el gobierno de la potencia militar más grande del planeta decide que ya no puede seguir ocultando lo que encontró en un rancho de Utah. Y sobre por qué, incluso después de desclasificarlo, sigue sin poder explicarlo.

El programa que existió antes de que existiera la palabra “UAP”

Para entender el informe D174 hay que entender el contexto, porque el programa existía antes de que existiera la palabra UAP. En 2007, el senador Harry Reid, entonces líder de la mayoría demócrata, consiguió una partida presupuestaria de 22 millones de dólares para un programa secreto dentro de la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA). Se llamó AAWSAP: Advanced Aerospace Weapon System Applications Program. Su objetivo oficial era evaluar amenazas aeroespaciales avanzadas, pero su objetivo real, según documentos internos desclasificados en octubre de 2026, era investigar fenómenos anómalos no identificados en territorio estadounidense.

El contratista elegido no fue una empresa de defensa convencional, sino Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS), una subsidiaria del imperio aeroespacial de Robert Bigelow, el empresario de Las Vegas que había comprado el Rancho Skinwalker en 1996 y había fundado la National Institute for Discovery Science (NIDS) para estudiarlo. Bigelow era, simultáneamente, el dueño del rancho más misterioso de Estados Unidos y el contratista del programa gubernamental que investigaba fenómenos anómalos.

La coincidencia no era coincidencia. Era diseño.

Letreros del Rancho Skinwalker en Utah, objeto del informe D174
Señales en el exterior del Rancho Skinwalker (Utah), octubre de 2013. Foto: Paul from USA, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.
Desierto de Utah, cerca del Rancho Skinwalker
Desierto de Utah, cerca del área donde se ubica el Rancho Skinwalker. Imagen: Unsplash (licencia gratuita).

El informe D174: 60 páginas que el Pentágono tardó 16 años en soltar

El documento D174, fechado en abril de 2010, es un informe de BAASS para la DIA sobre las investigaciones en el “Utah Ranch”. Tiene 60 páginas. Y su contenido es, por decirlo suavemente, extraordinario.

Cuenca de Uintah, en Utah, donde se investigó el informe D174
Amanecer sobre la cuenca de Uintah, en Utah. Foto: BLM Utah, dominio público, vía Wikimedia Commons.

El informe recoge entrevistas a más de 25 testigos. Residentes locales, agentes de las fuerzas del orden, ganaderos, empresarios, miembros de la tribu Ute y un chamán. Las edades oscilaban entre los 15 y los 77 años. Según BAASS, “todas las personas entrevistadas habían tenido encuentros de primera mano”.

Lo que los testigos describieron no era un único fenómeno, sino un catálogo de anomalías:

  • Criaturas bípedas: “Parecidas a perros” que corrían en dos patas, con más de dos metros de altura. Aullidos “antinaturales”. Avistamientos diurnos y nocturnos.
  • “Gente pequeña”: Entidades de baja estatura observadas en la propiedad.
  • Criaturas prehistóricas: Seres descritos como pterodáctilos volando sobre el rancho.
  • Un “trol”: Un ser pequeño, peludo, de menos de un metro de altura, con brazos largos.
  • Entidades similares a gusanos: Descritas en múltiples testimonios.
  • Orbes de luz: Esferas azules y blancas que se movían de forma inteligente.
  • Picos de radiofrecuencia: Detección de señales en bandas militares reservadas (1232,5 a 1238,5 MHz).
  • Mapa satelital: Las trayectorias de los avistamientos convergían en tres puntos exactos del rancho.

El pelo de la cerca: ciencia que no pudo explicar

El informe D174 incluye un análisis de laboratorio que, según los investigadores de BAASS, era la prueba más tangible de que algo estaba ocurriendo en el rancho. Se recolectaron muestras de pelo de una cerca donde, según los testigos, se había observado una criatura.

Lo que midió el informe D174 en el pelo

El análisis microscópico (40x de aumento) y la secuenciación de ADN mitocondrial arrojaron resultados que BAASS consideró “anómalos”. La secuencia encontrada era frecuente en perros domésticos, pero la estructura del folículo y la distribución de la queratina no coincidían con ningún cánido conocido.

El Pentágono, en su nota aclaratoria del Release 7, advierte que “todo el lenguaje descriptivo y estimativo de cada informe refleja la interpretación subjetiva de quien lo hizo y no debe tomarse como prueba de las características del objeto”. En otras palabras: el gobierno desclasificó el informe, pero no respalda sus conclusiones.

¿Un perro con mutación genética? ¿Un híbrido? ¿O simplemente un perro ordinario encontrado en una cerca de un rancho en Utah? La ciencia dice una cosa. Los testigos, otra. Y BAASS, en su informe, no pudo conciliar las dos.

Los experimentos que el Pentágono no quería que supieras

Lo que hace al informe D174 particularmente inquietante no son los testimonios, sino lo que BAASS intentó hacer para verificarlos.

Los experimentos del informe D174

Según el informe desclasificado, BAASS desarrolló varios experimentos en el rancho:

  • Experimentos con biosensores vegetales: Se instalaron plantas en el rancho para detectar cambios en su comportamiento o fisiología. La hipótesis era que las plantas responderían a la presencia de fenómenos anómalos antes de que los humanos los percibieran.
  • Maletines sellados: Se colocaron maletines sellados en puntos estratégicos del rancho para detectar si los objetos o criaturas los manipulaban. Los documentos confirman que se registraron desplazamientos de monedas dentro de los maletines, pero el informe “no presenta resultados concluyentes”.
  • Detección de radiofrecuencia: Se registraron picos de radiofrecuencia en bandas militares reservadas. La explicación convencional (interferencia electromagnética) no fue descartada, pero tampoco confirmada.
  • Mapa de convergencia: El análisis satelital mostró que las trayectorias de los avistamientos convergían en tres puntos específicos del rancho, lo que BAASS interpretó como evidencia de que los fenómenos no eran aleatorios.

Ninguno de estos experimentos produjo resultados concluyentes. Pero el hecho de que el gobierno financiara experimentos con biosensores vegetales y maletines sellados en un rancho privado de Utah dice algo sobre el nivel de interés que estos fenómenos despertaron en los servicios de inteligencia.

Project Capella: la base de datos que Jacques Vallée diseñó para el Pentágono

Entre los documentos desclasificados en el Release 7, hay uno que merece atención especial: el D167, titulado “Project Capella”. Es la propuesta de una base de datos ufológica diseñada para el Pentágono por el astrofísico e informático Jacques Vallée.

Vallée, para quienes no lo conocen, no es un ufólogo aficionado, sino un científico serio que trabajó en el proyecto Blue Book de la Fuerza Aérea y que ha publicado más de 20 libros sobre el fenómeno OVNI. Su propuesta de base de datos incluía la integración de los archivos de Sign, Grudge y Blue Book, además de casos contemporáneos.

El informe D169 (marzo de 2009) enumera las fuentes de datos de UAP que BAASS utilizaba, incluyendo los archivos de Sign, Grudge y Blue Book. Y el D175 relata cómo el Proyecto Blue Book reemplazó al Proyecto Grudge y registró aproximadamente 15.000 incidentes OVNI.

Project Capella nunca fue implementado. Pero su existencia confirma algo que durante años fue negado: el gobierno de Estados Unidos estaba construyendo una infraestructura para catalogar y analizar fenómenos anómalos a escala industrial.

Lo que dicen otras coberturas del informe D174

Conviene contrastar el relato con otras coberturas del mismo lote de documentos, ya que algunos detalles cambian de una fuente a otra. Según IBTimes UK, el informe se titula Utah Ranch Investigation y el nombre del rancho aparece tachado en el archivo publicado; la denominación «Skinwalker Ranch» es la que usan los medios y los pies de foto. Así, las visitas de los investigadores fueron del 22 al 26 de marzo y del 19 al 23 de abril de 2010, cerca de Fort Duchesne, en la cuenca de Uintah.

Por otra parte, la misma fuente indica que, hacia el 7 de mayo de 2010, BAASS había entrevistado a más de 25 personas y que once de ellas hablaron de figuras parecidas a perros o de orbes de luz. En cuanto a las muestras biológicas, se analizaron cuatro: dos de pelo de una cerca, una de un perro de la propiedad para comparar y una de una roca manchada de rojo. Un informe de laboratorio del 27 de abril de 2010 halló que los pelos de la cerca compartían con el perro una secuencia de ADN canino común en perros domésticos, y BAASS consideró probable que procedieran del mismo perro. En cambio, la muestra de la roca coincidió con un mapache. Además, el informe no presenta imágenes concluyentes de ninguna criatura desconocida en las siete cámaras de fauna que se instalaron en el rancho y en una propiedad vecina.

Por último, una revisión de 2024 de la oficina AARO del Pentágono señaló que la DIA no había solicitado ni autorizado de forma específica la investigación del rancho, aunque gestionaba el contrato general. Por eso dejamos estos datos junto al relato del artículo, para que cada lector pueda compararlos y valorar los documentos originales en el portal oficial.

Lo que los documentos NO dicen

Es importante ser honestos, porque conviene dejar claro lo que estos documentos NO prueban:

  • No prueban la existencia de extraterrestres. Los testimonios son relatos de testigos, no evidencia científica.
  • No prueban que los fenómenos sean paranormales. Los análisis de ADN mostraron secuencias caninas. Los picos de radiofrecuencia pudieron tener explicación convencional. Los orbes de luz pudieron ser fenómenos atmosféricos.
  • No prueban que el gobierno oculte algo. El programa AAWSAP fue secreto, pero su existencia fue revelada en 2017 por el New York Times. Los documentos desclasificados en 2026 confirman lo que ya se sabía.
  • No prueban que el rancho Skinwalker sea un “portal interdimensional”. Esa es una teoría popularizada por los medios y por el programa de televisión “Skinwalker Ranch” de History Channel. Los documentos no mencionan portales.

Lo que sí prueban es esto: el gobierno de Estados Unidos gastó 22 millones de dólares investigando fenómenos anómalos en un rancho de Utah. Entrevistó a más de 25 testigos. Desplegó sensores, realizó experimentos y analizó muestras biológicas. Y después de todo eso, no pudo concluir nada.

La pregunta que falta

Hay una pregunta que los medios tradicionales evitan hacer, y que los documentos desclasificados de octubre de 2026 obligan a plantear:

Si el gobierno invirtió 22 millones de dólares en investigar un rancho privado en Utah, envió científicos, desplegó sensores y analizó muestras de ADN… ¿por qué?

La duda que deja el informe D174

La respuesta oficial es que se trataba de evaluar amenazas aeroespaciales. Pero los documentos de BAASS revelan algo diferente: el programa AAWSAP estaba interesado en fenómenos que no tenían nada que ver con aeronaves. Criaturas bípedas, orbes de luz, experimentos con plantas, maletines sellados con monedas que se desplazaban solas.

¿Qué interés tiene el Pentágono en un perro que camina en dos patas? ¿O en un “trol” peludo de menos de un metro? ¿O en esferas de luz que aparecen y desaparecen?

La respuesta, según varios investigadores independientes, es que el programa no estaba buscando OVNIs, sino algo más. Algo que los documentos desclasificados mencionan de pasada pero que nunca explican: la posibilidad de que los fenómenos del Rancho Skinwalker no sean extraterrestres, sino algo que la ciencia actual no tiene categoría para describir.

Lo que viene

El programa PURSUE sigue activo. El Departamento de Guerra ha anunciado que continuará desclasificando documentos cada pocas semanas. Y si los 478 archivos publicados hasta ahora son solo una fracción de lo que existe en los archivos, las próximas entregas podrían contener información aún más reveladora.

El Pentágono, que desclasificó el informe D174 del Rancho Skinwalker
El Pentágono, sede del Departamento de Guerra de Estados Unidos. Foto: David B. Gleason, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.

Robert Bigelow, el empresario que compró el rancho en 1996, ha dicho en entrevistas que “el rancho es un lugar donde ocurren cosas que desafían toda explicación conocida”. Y que “lo que ahí ocurre no es ni extraterrestre ni sobrenatural. Es algo diferente”.

¿Qué es ese “algo diferente”? Los documentos desclasificados de octubre de 2026 no lo dicen. Pero el patrón de científicos vinculados a programas de investigación anómala que mueren en circunstancias extrañas es algo que el FBI investiga desde abril de 2026, sin que ninguna fuente haya confirmado hasta ahora un patrón común entre esos casos. Lo que sí queda a la vista en los documentos es que el gobierno de Estados Unidos no ofrece una explicación oficial.

Y eso, en sí mismo, es la revelación más importante de toda esta historia.

Preguntas frecuentes sobre el informe D174 del Rancho Skinwalker

¿Qué es el informe D174?

Un informe de 60 páginas de 2010 de Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS) sobre una investigación en un rancho de Utah, publicado en la séptima entrega del programa PURSUE el 23 de octubre de 2026.

¿Prueba el informe algo paranormal?

No, porque el propio Departamento de Guerra aclara que el lenguaje descriptivo de cada informe refleja la interpretación subjetiva de quien lo hizo, y las pruebas físicas descritas, como el ADN del pelo, apuntan a animales conocidos según IBTimes UK.

¿Quién investigó el Rancho Skinwalker en el informe D174?

Según IBTimes UK, el contratista Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS), con visitas en marzo y abril de 2010 cerca de Fort Duchesne.

¿Aparece el nombre Skinwalker Ranch en el informe D174?

Según IBTimes UK, el nombre del rancho está tachado en el archivo publicado y el informe se titula Utah Ranch Investigation.

Fuentes consultadas: IBTimes UK, Declassified US Defence Files; Forbidden Unveiled, Pentagon UFO files October 2026.

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Fuentes: Documentos desclasificados del programa PURSUE (Release 7, 23 de octubre de 2026), Departamento de Guerra de Estados Unidos. Informes D167, D168, D169, D170, D171, D173, D174, D175 de BAASS/AAWSAP. Cobertura periodística de El Mundo, Infobae, Periodico Cubano y UAP Browser.

Imagen de portada: Señales en el exterior del Rancho Sherman (Skinwalker Ranch), fotografiadas en octubre de 2013. Fuente: Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 2.0 (autor: Paul from USA, vía Flickr). Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Skinwalker_Ranch_(10393732103).jpg

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